martes, 17 de agosto de 2010

Salmo Penitencial

Señor, tú que me llenas de amor
y yo tan egoísta,
me guardo tu amor sin compartirlo.
Perdóname Señor y quédate conmigo.

Tú que eres tolerante y paciente conmigo
y yo que siempre voy tan rápido y molesta.
Perdona Señor mi egoísmo y quédate conmigo.

Tú me tiendes la mano
y me rodeas de personas que me apoyan,
y yo soberbia,
alardeo de autosuficiencia.
Perdona Señor mi cinismo y altanería.

Remídeme Padre Santo
yo limpio mi corazón,
habita en él
y quédate conmigo,
toma mi mano
y acompáñame en mi caminar.

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